Hábitos alimentarios saludables en la escuela

Las escuelas juegan un importante rol en la promoción de hábitos alimentarios saludables en nuestras niñas y niños a través no sólo del Programa de Alimentación Escolar (PAE), sino de otros lugares como las cantinas escolares y los quioscos de la comunidad.

El PAE fue concebido como un programa de inversión social para garantizar la atención alimenticia y nutricional de la población de niños y niñas que forman parte del Sistema Educativo Bolivariano, de la mano de instituciones estadales como el Instituto Nacional de Nutrición, que se encarga de la elaboración de los planes de menú, tomando en cuenta factores como la regionalización de productos autóctonos, así mismo, participan otras instituciones como el Ministerio del Poder Popular para la Alimentación y el Ministerio del Poder Popular para el Comercio, los cuales son los entes encargados de la distribución de los alimentos basados en la disponibilidad, costos, cantidad y temporada de producción de los mismos. De manera que es un trabajo en equipo, entre diversos entes articulados con el Ministerio del Poder Popular para la Educación cuyo resultado final es el plato de comida adecuada a todos los niños en las escuelas.

El PAE cubre el 75% de la ingesta diaria de los niños que forman parte del sistema educativo, a través de una alimentación diaria, variada, balanceada, de calidad y adecuada a los requerimientos nutricionales, calóricos y energéticos específicos, pero además tiene como objetivo promover una acción pedagógica que permita que este acto se convierta en una experiencia educativa para la formación de hábitos alimentarios en la población escolar atendida por el Sistema Educativo Bolivariano y el desarrollo de los componentes pedagógicos en materia de Seguridad Alimentaria, con la participación de los docentes, la familia y la comunidad.

Es bien sabido que una adecuada alimentación garantiza la permanencia, prosecución y rendimiento escolar, pero no podemos dejar solo en manos del Estado o de la institución educativa la responsabilidad de educar a nuestros hijos en materia nutricional, el rol de la familia es de vital importancia, ya que es en los hogares donde se crean los hábitos que regirán la vida de los niños a futuro.

Pedagógicamente, también es de vital importancia tomarse un tiempo para explicarle a las niñas y los niños por qué es imperiosa la ingesta de todos los alimentos en cantidades necesarias, teniendo en cuenta el aporte de nutrientes, vitaminas y minerales precisos para la formación de tejidos y huesos durante la fase de crecimiento, así como también es importante explicar acerca de las normas de higiene personal y en la cocina, las cuales nos garantizaran en conjunto niñas y niños sanos, al disminuir la incidencia de enfermedades de tipo gastrointestinales.

El papel de la familia es vital, ya que hoy en día es común que los padres prefieran dar dinero a los niños, antes que tomarse una pequeña porción de su tiempo para preparar y cocinar alimentos para el desayuno, provocando con esto que los niños ingieran grandes raciones de frituras y chucherías, que son comúnmente ofrecidas en las cantinas escolares.

En un esfuerzo por proteger la salud de los escolares, el Instituto Nacional de Nutrición estableció normas a fin de regular la venta de comestibles en las cantinas escolares, pero aun así es común encontrarse productos como golosinas, refrescos, frituras y comida chatarra, que aportan calorías vacías que no proporcionan los nutrientes necesarios como proteínas, vitaminas o minerales, además de ser causantes de caries dentales, obesidad, anemia y desnutrición.

Otro aspecto a considerar es que cuando no acuden a la cantina, a la hora de salida se dirigen a los quioscos cercanos a proveerse de chucherías para la tarde, muchas veces motivados por los padres como reconocimiento a un día de labores académicas o simplemente para que no les de hambre hasta llegar a la casa para la hora del almuerzo.

Es aquí donde debe entrar en juego la contraloría social, donde las madres, padres, representantes y responsables, junto con la comunidad educativa deben estar alertas supervisando los productos ahí expedidos. Es necesario organizarse para controlar y vigilar que las cantinas ofrezcan realmente productos sanos, seguros y soberanos, según recomendación del INN, por ejemplo una buena opción de merienda es una torta de plátano o una ensalada de frutas frescas a media mañana, ideales para recargar energías.

En definitiva, la etapa escolar (inicial, primaria) es una etapa propicia para educar a nuestros niños y niñas para formar en ellos hábitos alimentarios saludables, pero también es una tarea de todos colaborar para que este proceso se dé la mejor manera.

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