Sugerencias para hacer actividades educativas en alimentación y nutrición

Los docentes son actores determinantes en la formación de hábitos alimentarios en los niños. En los diferentes espacios para los aprendizajes es necesaria la implementación de herramientas educativas novedosas, que impulsen la creatividad y el desarrollo de los aspectos sociales, cognitivos y emocionales de las niñas, niños en relación al tema de alimentación y nutrición.

En base a esto, a continuación se detallan algunas sugerencias para que los docentes realicen un proceso diagnóstico antes de realizar actividades relacionadas a la alimentación y nutrición con sus estudiantes:

 – Prepare un espacio de aprendizaje óptimo, adecuado a la actividad que se va a desarrollar, pueden organizar al grupo en círculo, de manera que facilite la cercanía de los participantes.

 – Acompañado de un grupo de imágenes y palabras clave se recomienda que inicie la conversación indicándole a los niños que el tema de conversación estará orientado a: “Conocer qué comemos”.

 – Una vez colocados en contexto se procede a inducir la discusión a través de preguntas como: ¿Qué comes un domingo en familia?, ¿qué meriendas cuando estás en casa?, ¿qué alimentos incluyó hoy tu mamá a tu lonchera escolar para el desayuno y la merienda matutina?, consumo de gaseosas vs jugos naturales, preferencia de alimentos con altos contenidos en grasas, consumo de agua, consumo de frutas y hortalizas.

 – Utilice imágenes llamativas de alimentos que sean familiares para los niños y fáciles de manejar, considerando las edades de los mismos.

 – Emplee una combinación entre textos e imágenes que le permitan a los niños familiarizarse con los temas que se desean analizar.

 – Realice preguntas directas, precisas y que no causen confusión a los niños, de esta manera obtendrá una respuesta clara.

 – Registre las respuestas más frecuentes, cuáles son los alimentos que consumen en bajas o altas cantidades, información que permitan dilucidar cuál es la base de la alimentación de los niños, vistas desde su núcleo familiar para luego contrastar esta visión con lo que aprenden en la escuela, así como en la comunidad.

 – Registre la prevalencia de alimentos poco saludables.

 – Evite juzgar a los niños en función de las respuestas que ofrezcan, no los encasille, ni etiquete, procure que la información que obtenga sirva como insumo para el trabajo posterior con sus estudiantes.

 – Luego de realizar la actividad dedique un tiempo a analizar las conclusiones y enfatice sus Proyectos de Aula u otras actividades a la información que detectó en el diagnóstico, con el fin de seguir impulsando nuestra cultura alimentaria, además de combatir los hábitos alimentarios inadecuados que haya detectado a través del desarrollo de la actividad o reforzar los hábitos alimentarios saludables.

 En conclusión, la tríada escuela-familia-comunidad resulta clave en el proceso de formación y lucha constante en contra de los malos hábitos que repercuten directamente en la salud de nuestros niños, además de fomentar las políticas públicas en alimentación y nutrición que se vienen impulsando desde la articulación entre Poder Popular y Gobierno Bolivariano.

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