Educación Alimentaria y Nutricional vs Publicidad de Alimentos

La publicidad engañosa se caracteriza por comunicar al público aspectos, características o beneficios de un producto o una marca, que no son reales, incluyendo también la omisión de los aspectos negativos. Este tipo de publicidad se ha observado especialmente en productos industrializados con altos contenidos de grasas saturadas, azúcar, sodio y aditivos, que según la FAO y OMS, influyen en los hábitos alimentarios de las personas y por lo tanto, producen sobrepeso y obesidad, afectan la concentración mental de los niños, producen hiperactividad y en el caso de las bebidas gaseosas, inhiben la absorción de calcio. Estos factores condicionan a los niños a padecer enfermedades cuando sean adultos, como la diabetes y demás enfermedades crónicas cardiovasculares.

Se ha determinado que en el caso de la publicidad de alimentos, los medios de comunicación como la televisión influyen de manera eficaz en la mente de los niños abordando sus intereses y no tomando en cuenta sus necesidades nutricionales, sino el beneficio propio de las compañías que venden estos productos supuestamente alimenticios.

Los mecanismos de manipulación o engaño más frecuentes que utilizan las empresas, en caso de los niños y las niñas, es la utilización de ciertos colores, imágenes, sonidos, personajes o héroes, deportistas o artistas famosos, así como también la adición de regalos o características interactivas, estimulando el consumo de alimentos que no son beneficiosos para la salud. Por otro lado, el bombardeo a los niños con mensajes para que insistan a sus padres hasta el hostigamiento y la adquisición de un producto, es otra estrategia utilizada en la cual tenemos que estar alerta. Un ejemplo de esto se puede observar en México en donde se acusó a las multinacionales Kellogg’s y CocaCola de no regular su publicidad infantil ya que utilizaba información falsa acerca de su contenido de azúcar en cereales (Kellogg’s) o mostraba personajes como Santa Claus (CocaCola) en sus campañas.

En la población vulnerable, específicamente la formada por niños y niñas, la publicidad debe ser diferente que la que se destina al adulto sano. Las leyes venezolanas protegen a esta población que no está plenamente en capacidad de procesar la información o de discernir. La OMS estableció desde mayo 2010 que es una obligación de los gobiernos “proteger a los niños y niñas de este tipo de publicidad”.

Además de esta protección es importante que eduquemos a nuestros hijos e hijas acerca de lo que es la publicidad engañosa de alimentos y del daño que ocasiona el consumo de productos con altas cantidades de nutrientes críticos (sal, azúcar, grasas). Unido a esto debemos propiciar el consumo de alimentos frescos y soberanos, como frutas y hortalizas y finalmente que aprendan a familiarizarse poco a poco con el etiquetado nutricional, herramienta valiosa para conocer lo que los productos realmente nos ofrecen. De manera que este proceso educativo debe ser continuo y requiere nuestra mayor dedicación con el fin de lograr el Comer Bien para Vivir Bien de los niños y las niñas.

La educación es un instrumento útil para la promoción de la salud, es un trabajo conjunto de la escuela y la familia que influyen y moldean los hábitos alimentarios que acompañarán a los niños a lo largo de su vida. En el hogar es necesario regular el tiempo y vigilar el contenido de lo que están viendo en la televisión los niños y las niñas, ya que estos tienden a imitar las palabras, acciones y los patrones de conducta que ven a través de las pantallas.

En base a todo lo mencionado, presentamos otras recomendaciones para que los niños y las niñas no adopten malos hábitos alimentarios y no se dejen llevar por todo lo que ofrece la publicidad:

  • Crear alternativas de entretenimiento, que no sea solo televisión, como deportes, artes, música.
  • A la hora de que tus hijos quieran consumir estos alimentos promocionados, instrúyelos sobre lo negativos que son.
  • En vez de salir a consumir estos alimentos nocivos, prepáralos en casa de manera sana, por ejemplo: sustituye los refrescos por bebidas naturales, disminuye el consumo de salsas industrializadas por salsas sanas que incluyan vegetales.
  • Dale a tu hijo un horario para ver televisión y agrega a su día lecturas sobre Educación Alimentaria y Nutricional.
  • No lo premies con visitas a franquicias de comida rápida, en cambio, prémialo con deliciosas frutas o la preparación de su comida favorita hecha en casa de manera saludable.
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