Una buena alimentación en la Semana Santa es posible

La cultura alimentaria venezolana es muy diversa en preparaciones y platos, los cuales varían según la ubicación geográfica y las festividades que se celebren. Un claro ejemplo de esto es la gastronomía típica de la Semana Santa, que comprende una serie de alimentos permitidos durante este período sagrado del cristianismo que suele transcurrir desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección.

Por ser nuestro país un pueblo mayoritariamente católico, desde la época colonial se suelen consumir platos o preparaciones característicos de esta fecha que por regla general no contienen carnes, debido a la abstinencia observada durante este período.

La Semana Santa se caracteriza por la austeridad en la elaboración de los alimentos como en los ingredientes empleados. La tradición indica que el Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza debe regir el ayuno y la abstinencia de cualquier tipo de alimento durante todo el día, este sacrificio llega a los Viernes de Cuaresma donde la abstinencia solo será de alimentos preparados con carne.

El ayuno debe ser entendido como en hacer solo una sola comida al día y en abstenerse de ciertos alimentos. Esta imposición obliga a unas reglas gastronómicas severas en cuanto a los ingredientes. Los pescados (salados) predominan en las mesas venezolanas, acompañados de todo tipo de vegetales. También abundan los dulces, principalmente los elaborados con coco (besitos de coco, majarete, entre otros). La carne es objeto principal de abstinencia, incluyendo las carnes rojas y las blancas (pollo, cerdo). Este principio se aplica también a los productos de carne como jamones y embutidos. Para compensar estas restricciones, además del pescado, en Venezuela se acostumbra comer chigüire en estas fechas santas. Por eso existen fincas que crían estos animales para el consumo nacional y cumplen con los requisitos de la ley para venderlos al público.

El chigüire se ha consumido desde mediados de 1800, cuando los ganaderos de los llanos decidieron exterminarlos porque pensaban que enfermaban al ganado. Comenzaron la cacería entre febrero y marzo, ya que era el periodo seco para aprovechar que estos animales se concentraban en lagunas y ríos. Debido a la gran cantidad de carne que tenían decidieron salarla y secarla para no perder tanta comida y de allí nació el consumo de esta carne que posteriormente se popularizó en Semana Santa.

En conclusión, durante los días santos se puede apreciar una alimentación variada a pesar de las restricciones existentes, pero hay que resaltar que se debe estar alerta ante uno de los principales problemas de salud que aumentan en la población durante estas fechas, las patologías digestivas, como consecuencia de no cuidar o abusar con la comida. Por eso se debe hacer una buena combinación de alimentos y en las porciones correctas. Unido a esto es importante seguir las siguientes recomendaciones:

  • Ensaladas: Es sumamente importante que en la mesa haya ensaladas, coloridas de modo que sean atractivas a la vista y acompañen todas las comidas principales. Eviten los aderezos con mayonesa y prefieran los aderezos naturales con limón y especias.
  • Desayuno: Para estas ocasiones se puede comer arepa con pisillo de pescado o empanadas de cazón, que tradicionalmente se consume en los días santos. Lo importante es evitar comer más de una comida frita a la semana.
  • Postres: Lo ideal es evitar los postres preparados con azúcar, pero si se ya se hicieron, entonces se deben consumir en pequeñas porciones, máximo una vez al día. A la hora de preparar dulces criollos se recomienda sustituir el azúcar por el papelón que es menos procesado. Resulta una tarea difícil lograr que los niños no consuman exceso de dulces en Semana Santa, pues están de vacaciones y frecuentan sitios en los que abunda la comida chatarra, por eso se debe vigilar lo que están comiendo los más pequeños de la casa.
  • Bebidas alcohólicas: En este tipo de feriados se presenta el consumo descontrolado del alcohol, que predispone a padecer con el tiempo enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes, además de promover el envejecimiento, ya que dañan las células del organismo. Por eso se debe evitar estas bebidas y de consumirlas, debe ser con moderación.
  • Agua: Es muy importante distribuir el consumo del agua a lo largo del día, entre la mañana, la tarde y la noche, porque a veces la gente olvida tomar agua y busca reponer al final del día todo lo que no consumió en la jornada, lo cual no es recomendable.

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