Cultura Alimentaria y Cocina

Se dice que “el ser humano es lo que come”, el entorno natural es la fuente primaria de la alimentación, pero las preferencias de lo que se come y las técnicas de su preparación están moldeadas por la cultura. Así los hábitos alimentarios son el reflejo de la cultura alimentaria, entendida como el conjunto de conocimientos y valores que se expresan en la conducta intelectual y en la práctica material, que se convierten en signos de identidad, tanto del individuo como de la sociedad alrededor de la forma de alimentarse.

La cultura alimentaria implica las costumbres, tradiciones, prácticas y destrezas relacionadas con el acto de alimentación de un grupo de seres humanos que comparten diversos elementos en común. Como la cultura alimentaria está vinculada a factores económicos, sociales e históricos; se rige por formas y códigos cambiantes, así como a innovaciones en la transformación de alimentos.

A través de la historia el ser humano ha aprendido a seleccionar aquellos alimentos que podían ser convertidos en comestibles mediante los tratamientos culinarios oportunos, las más acertadas mezclas de ingredientes y los usos térmicos más convenientes. Todos estos procesos culinarios se engloban en el término de cocina, definida por Fischler (1995) como el conjunto de ingredientes y técnicas utilizados en la preparación de la comida. Estos procedimientos se han transmitido a través del tiempo, con o sin modificaciones, siempre con el devenir de la cultura.

Se puede entender cocina también en un sentido más amplio, como representaciones, creencias y prácticas que están asociadas a ella y que comparten los individuos que forman parte de una cultura. De esta manera podemos apreciar la similitud entre las concepciones de cultura alimentaria y cocina.

Cada cultura posee una cocina específica que implica clasificaciones, taxonomías particulares y un conjunto complejo de reglas que atienden no sólo a la preparación y combinación de alimentos, sino también a su cosecha y consumo. Visto así, la cocina tiene una enorme variabilidad en todo el mundo, la cual es explicada por el antropólogo Claude Lévi-Strauss por medio de una analogía entre la cocina y el lenguaje. Según Lévi-Strauss todos los humanos hablan una lengua, pero existe un gran número de lenguas diferentes; análogamente todos los humanos comen una comida cocida, pero existe un gran número de cocinas diferentes. Esto permite afirmar que “La cocina es universal, las cocinas diversas”.

Centrándonos en Venezuela, es evidente que el país cuenta con una cocina muy variada, en la que abundan platos típicos, bebidas y dulces criollos en las diferentes regiones del país que reflejan su identidad. Por eso entre los objetivos de la Educación Alimentaria y Nutricional en el país está recuperar, fomentar, defender y enaltecer todas estas manifestaciones gastronómicas, promocionando las formas tradicionales de preparación con la utilización de alimentos de producción nacional que están presentes en el Trompo. Esto nos ayudará a identificarnos como pueblo en el ámbito alimentario, tendiendo presente que al mantener vivas nuestras tradiciones consolidamos nuestra cultura alimentaria.

Fuente:

Fischler, C. (1995). El (h)omnívoro. El gusto, la cocina y el cuerpo. Barcelona: Editorial Anagrama.

Instituto Nacional de Nutrición (2011). Trompo de los Alimentos. En Colección de Libros “Nutriendo conciencias en las escuelas para el Buen Vivir”. Caracas.

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