La actividad física es sinónimo de salud

La inactividad física constituye un factor de riesgo importante de la obesidad. Ambos repercuten en la salud de la población, en la prevalencia de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) y sus factores de riesgo (hipertensión, hiperglicemia, dislipidemia, otros).

La OMS desarrolló recomendaciones de la relación dosis-respuesta entre la actividad física y los beneficios para la salud, es decir, frecuencia, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física necesaria para mejorar la salud y prevenir las ECNT en la población. Estas recomendaciones fueron agrupadas por tres grupos de edad que se detallan a continuación:

5 a 17 años
Los niños y jóvenes deberían realizar diariamente actividades físicas en forma de juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela y las actividades comunitarias.

Sería apropiado comenzar con pequeñas dosis de actividad, para ir aumentando gradualmente su duración, frecuencia e intensidad. Hay que señalar también que, si los niños no realizan actualmente ninguna actividad física, la práctica de ésta en niveles inferiores a los recomendados les reportará más beneficios que la inactividad.

Con el objeto de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, la buena forma muscular, la salud ósea y los biomarcadores cardiovasculares y metabólicos, este grupo debería acumular un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar actividades vigorosas, en particular para fortalecer los músculos y los huesos, como mínimo tres veces a la semana.

Según la OMS, la actividad física frecuente mejora sustancialmente la forma física y el estado de salud de niños y jóvenes. En comparación con los inactivos, los que hacen ejercicio presentan un mejor estado cardiorrespiratorio y mayor resistencia muscular, y una mejora de su salud, además de presentar menor grasa corporal, un perfil de riesgo de enfermedad cardiovascular y metabólica más favorable, una mejor salud ósea, y una menor presencia de síntomas de ansiedad y depresión.

18 a 64 años
Estas recomendaciones son válidas para todos los adultos sanos, a menos que su estado médico aconseje lo contrario. Son también aplicables a las personas de ese grupo que padezcan ECNT y no relacionadas con la movilidad, como la hipertensión o la diabetes. Las mujeres, durante el embarazo y el puerperio, y las personas con trastornos cardíacos tendrían que adoptar precauciones adicionales y asesorarse médicamente antes de tratar de alcanzar los niveles de actividad física recomendados para este grupo de edades.

Los adultos inactivos o con limitaciones vinculadas a enfermedades mejorarán su salud simplemente pasando de la categoría de “inactivas” a “un cierto nivel” de actividad. Los adultos que actualmente no cumplen las recomendaciones sobre actividad física deberían tratar de aumentar la duración, la frecuencia y, por último la intensidad de su vida activa para cumplir estas recomendaciones.

En los adultos, la actividad física se realiza durante el tiempo libre o los desplazamientos (por ejemplo, paseando a pie o en bicicleta) y mediante actividades ocupacionales (trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados, en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Con el objeto de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, la buena forma muscular y la salud ósea, y de reducir el riesgo de ECNT y depresión, los adultos deberían acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o bien un mínimo de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.

La actividad aeróbica se realizará en sesiones de 10 minutos, como mínimo. Para obtener mayores beneficios, los adultos deberían incrementar esos niveles hasta 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o bien 150 minutos de actividad aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa. También deberían realizar ejercicios de fortalecimiento muscular de los grandes grupos musculares dos o más días a la semana.

Según la OMS, hay evidencia científica clara de que en comparación con las personas inactivas, las personas físicamente activas presentan una mejor forma física, un menor perfil de riesgo de diversas dolencias discapacitantes y una menor tasa de ECNT.

Para totalizar 150 minutos de actividad física a la semana se pueden hacer varias sesiones breves distribuidas a lo largo de la semana, por ejemplo 30 minutos de ejercicio moderado diario por 5 días.

65 años en adelante
Las recomendaciones para este grupo de edades son iguales a las descritas anteriormente, sin embargo se sugieren actividades de bajo impacto como: caminar, ciclismo o pedalear en la bicicleta estática, la natación, bailar, subir escaleras, entre otras. Las actividades de alto impacto como: trotar, correr, o practicar deportes con saltos, como el volibol o basquetbol, tienen una mayor prevalencia de lesiones en esa época de la vida. Por lo tanto no son recomendables.

Por todo lo anteriormente expuesto es que resulta primordial hacer actividad física diariamente ¡Actívate!

Fuente:

Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. OMS. (2010). Ginebra. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/publications/2010/9789243599977_spa.pdf

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